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União das freguesias de Este (São Pedro e São Mamede)

Dos raíces antiguas al este de Braga, entre piedra y campo miñoto.
1 fiesta registrada en esta freguesia

fiestas en esta freguesia1

qué ver

- Igreja Matriz (iglesia parroquial), construida a finales del siglo XIX y ampliada en la primera mitad del siglo XX.<p>- Capela de São Simão (capilla de São Simão), antigua iglesia parroquial con origen en el siglo XIII.<p>- Capela de São Bento (capilla de São Bento), templo integrado en el patrimonio devocional de la parroquia.<p>- Rio Este, que nace en São Mamede y recorre las tierras al este de Braga.

sobre el lugar

Al este de la ciudad de Braga, la União das freguesias de Este reúne las antiguas parroquias de São Pedro y São Mamede, que durante siglos compartieron el mismo nombre y el mismo suelo fértil. São Pedro de Este cuenta con registros que se remontan al siglo XI, habiendo sido vicaría antes de rectoría, y en ella se asienta hoy el centro administrativo. São Mamede, donde nace el Rio Este, guarda en sus caminos vestigios de antiguas vías romanas.

historia

Hay tierras que se guardan en el tiempo con la discreción de quienes no necesitan alarde para ser importantes. Así es Este, nacida de la unión de dos antiguos núcleos que durante siglos compartieron el mismo nombre y el mismo suelo fértil al oriente de Braga: São Pedro de Este y São Mamede de Este. Dos raíces entrelazadas en un solo árbol, y es justo hablar de ambas con igual cariño, porque cada una trajo a esta casa común su memoria, sus piedras y su gente.<p>São Pedro de Este cuenta con referencias que se remontan a tiempos muy antiguos, con registros que alcanzan mediados del siglo XI. Fue vicaría antes de convertirse en rectoría, señal de una vida religiosa arraigada y de una comunidad organizada en torno a su templo y a su santo patrón. Es en este antiguo São Pedro donde se encuentra hoy el corazón administrativo de la parroquia, como si el pasado hubiese elegido dónde habría de asentarse el presente.<p>São Mamede de Este, por su parte, se extiende a pocos kilómetros al este de la ciudad de Braga y lleva en sus caminos las huellas de una ocupación humana muy antigua. Conserva vestigios de antiguas vías romanas — esas calzadas que antaño conectaban pueblos y mercancías, y que hicieron de esta región del Minho un cruce de pasos e historias. Quien recorre estos lugares pisa, sin saberlo muchas veces, el mismo suelo que vio pasar caminantes hace dos mil años.<p>La historia de Este es, ante todo, la historia de su gente: labradores que trabajaron la generosa tierra del Minho, familias que levantaron sus casas junto a las iglesias, comunidades que se reunieron en torno a la fe y al trabajo. Es un pueblo cercano a Braga, que se beneficia del dinamismo de la gran ciudad sin perder la calma y el ritmo del campo. Aquí, la vida siempre tuvo el compás de las estaciones y el calor de la vecindad.<p>Al estar tan próxima a Braga, Este comparte el inmenso legado patrimonial y espiritual de la ciudad de los arzobispos. A pocos pasos se alzan monumentos que son el orgullo de todo el Minho: la Sé Catedral de Braga (catedral), una de las más venerables de Portugal; la Igreja de Santa Cruz y la Igreja da Misericórdia, con sus interiores de talla y devoción; el majestuoso Arco da Porta Nova, que abre las puertas al casco histórico. Se pasea por la Rua do Souto y la elegante Avenida da Liberdade, se admira el Largo Carlos Amarante y la antigua Torre de Menagem, se visitan la Capela de São Bento y la Capela de Nossa Senhora da Piedade, y se recoge el silencio de un antiguo claustro. Este es el horizonte cultural en el que se inscribe Este, bebiendo de la savia de una de las ciudades más nobles del país.<p>En sus tradiciones y costumbres, Este vive al compás de una tierra profundamente minhota, donde la fe y la convivencia van de la mano. El distrito de Braga es célebre por sus Arraiais (fiestas populares), sus Romarias (romerías) y la religiosidad que impregna todo el año, con la incomparable solemnidad de la Semana Santa de Braga como momento culminante de recogimiento y belleza. Es en este espíritu de celebración, devoción y encuentro entre vecinos donde las gentes de Este preservan su identidad y la transmiten de generación en generación.<p>Y porque en el Minho la mesa es un lugar sagrado, la gastronomía de Este comparte la riqueza de la cocina bracarense — abundante, variada y elaborada con frescura y esmero. El bacalhau (bacalao) reina en las ocasiones festivas, con el célebre bacalhau à Braga (bacalao guisado con cebollas y patatas al estilo de Braga) presidiendo cualquier celebración. Pero hay mucho más que saborear: los rojões (trozos de cerdo braseados) de porco bísaro (una raza autóctona de cerdo), las papas de sarrabulho (una contundente papilla de cerdo y sangre), el cabrito assado à moda de Braga (cabrito asado al estilo de Braga) y la vitela assada (ternera asada) acompañada de su arroz — platos todos que llenan la casa de aromas y de calor. El vinho verde de la región, fresco y ligero, es el acompañante natural de estas viandas. Y para terminar a la buena manera minhota, nada mejor que la repostería: el sublime pudim Abade de Priscos (un exquisito flan de caramelo), los doces de romaria (dulces de romería) y los biscoitos secos, galletas que saben a fiesta y a memoria de infancia. En Este, como en todo el Minho, comer bien es una forma de hospitalidad y de amor a la tierra.